Llegar a la oficina se ha vuelto tan monótono como leer el diario. Mi jornada se limita a llegar, encender mi iMac, revisar los e-mails que han llegado durante la noche -porque no tengo BlackBerry-, y esperar las excusas que me dará la recepcionista cuando llegue entre 5, 10 y 15 minutos atrasada -en uno que otro caso crónico, hasta media hora-.
Es a las 9:00 cuando juzgo que será apropiado comenzar mi día. Después de decir el último "Pero que sea la última vez" -que obviamente no será la última vez ni del día-, puedo abrir tranquilamente Adobe CS5, Adium, iTunes, Socialite, y revisar la bandeja de pendientes. Normalmente encuentro dos o tres órdenes que, contrariamente a lo que he dispuesto, han sido ingresadas después de las 17:00, y, después de volver a llamar la atención sobre la hora máxima de ingresar órdenes, regreso a mi escritorio.
Después de revisar las mentions y contestarlas, me doy cuenta que ya el reloj ha avanzado media hora y de que no puedo postergar más el trabajo. Comienzo a trabajar, y cuando me despego del monitor para contestar la puntual llamada de la esposa que me pregunta cómo va una de mis contínuas enfermedades -ya sea la migraña, la gripa, el dolor de la espalda, etc.-, me doy cuenta de que tengo cerca de 650 mensajes en twitter y algo así como 30 actualizaciones en facebook. Y sin contar los 10 e-mails que olvidé contestar en la mañana. Y son ya las 12:00. presiono 'cmd+S', me levanto, me estiro, me doy un par de vueltas y cuando me vuelvo a sentar, de nuevo a twittear un momento.
Cuando dejo de twittear, ya es hora de almorzar. Posteo "#Lunchtime, #TwitterOff" y nos vamos de almuerzo. Cuando son ya las 14:30, volvemos al ruedo. Y de nuevo he acumulado cerca de 1,500 mensajes en twitter, a los de facebook ya ni atención les presto. Simplemente presiono 'Mark all as read' y sigo con el trabajo. El trabajo en la tarde se torna tan monónoto, que cuando me doy cuenta, entre twitteo, facebookeo, msn y sms, se ha pasado la tarde.
Cuando llegan las 17:00, me levanto a gritar q no tome una orden más con fecha de hoy, que las ingrese mañana. Cuando me siento, Illustrator no responde. Con un suspiro, busco en el menú de aplicaciones 'Force quit Applications'. Y también no responde. Ese es el momento del día en que todo se vuelve color de hormiga y quisieras cobrar venganza por todas las cagadas que el mundo ha hecho sobre tí. Y de remate llega justo un cliente a pedir "un trabajito sencillo, pero para ayer -que la recepcionista interpreta literalmente y le pone fecha de entrega de 12 horas-". Luego de tres o cuatro maldiciones, Force quit Applications responde, pero Illustrator también.
Resulta que el "trabajito sencillo" ha sido un folleto de 48 páginas, con ilustraciones a full color, diagramado en Microsoft Publisher -y a las 6 pm, volar al cyber a buscar una PC con Publisher-, y con unas imágenes que dan pena. Y lo que más te enoja es que cuando le llamas al cliente a contarle lo complicado que resulta entregarle mañana a las 9:00 el trabajo, recibas como respuesta "no sea maliiiito, ayúdeme que el trabajo es para presentar mañana a primera hora, es de mi hijo pero se ha olvidado de hacerlo el condenado".
Y llegadas las 21:00, sin una recepcionista que se fue puntualmente a las 18:00 sin acolitar a arreglar en algo la tragedia horaria que ayudó a ocasionar, te llaman para preguntar si piensas llegar a dormir a casa. Y con una voz somnolienta, cansada, y que trata de demostrar que estás feliz aunque estés comido cemento por dentro, contestas que en media hora. Cuando terminaste, te diste cuenta que son las 22:30 y que no vas a poder tomar el autobús ni queriendo porque la línea que pasa por tu casa circula sólo hasta las 22:00. Y con esa cara de cansancio, pocos amigos, te ves en la obligación de salir a la calle y llamar un taxi.
Y lo peor de todo es que, aunque por fuera dices "me lleva la chingada" o "mañana le pongo multa", por dentro estás satisfecho, porque aunque te guste o no, hiciste tu trabajo, y lo hiciste bien. Y mientras vas a casa, esbozas una sonrisa al saber que mañana, las cosas serán iguales.
Es a las 9:00 cuando juzgo que será apropiado comenzar mi día. Después de decir el último "Pero que sea la última vez" -que obviamente no será la última vez ni del día-, puedo abrir tranquilamente Adobe CS5, Adium, iTunes, Socialite, y revisar la bandeja de pendientes. Normalmente encuentro dos o tres órdenes que, contrariamente a lo que he dispuesto, han sido ingresadas después de las 17:00, y, después de volver a llamar la atención sobre la hora máxima de ingresar órdenes, regreso a mi escritorio.
Después de revisar las mentions y contestarlas, me doy cuenta que ya el reloj ha avanzado media hora y de que no puedo postergar más el trabajo. Comienzo a trabajar, y cuando me despego del monitor para contestar la puntual llamada de la esposa que me pregunta cómo va una de mis contínuas enfermedades -ya sea la migraña, la gripa, el dolor de la espalda, etc.-, me doy cuenta de que tengo cerca de 650 mensajes en twitter y algo así como 30 actualizaciones en facebook. Y sin contar los 10 e-mails que olvidé contestar en la mañana. Y son ya las 12:00. presiono 'cmd+S', me levanto, me estiro, me doy un par de vueltas y cuando me vuelvo a sentar, de nuevo a twittear un momento.
Cuando dejo de twittear, ya es hora de almorzar. Posteo "#Lunchtime, #TwitterOff" y nos vamos de almuerzo. Cuando son ya las 14:30, volvemos al ruedo. Y de nuevo he acumulado cerca de 1,500 mensajes en twitter, a los de facebook ya ni atención les presto. Simplemente presiono 'Mark all as read' y sigo con el trabajo. El trabajo en la tarde se torna tan monónoto, que cuando me doy cuenta, entre twitteo, facebookeo, msn y sms, se ha pasado la tarde.
Cuando llegan las 17:00, me levanto a gritar q no tome una orden más con fecha de hoy, que las ingrese mañana. Cuando me siento, Illustrator no responde. Con un suspiro, busco en el menú de aplicaciones 'Force quit Applications'. Y también no responde. Ese es el momento del día en que todo se vuelve color de hormiga y quisieras cobrar venganza por todas las cagadas que el mundo ha hecho sobre tí. Y de remate llega justo un cliente a pedir "un trabajito sencillo, pero para ayer -que la recepcionista interpreta literalmente y le pone fecha de entrega de 12 horas-". Luego de tres o cuatro maldiciones, Force quit Applications responde, pero Illustrator también.
Resulta que el "trabajito sencillo" ha sido un folleto de 48 páginas, con ilustraciones a full color, diagramado en Microsoft Publisher -y a las 6 pm, volar al cyber a buscar una PC con Publisher-, y con unas imágenes que dan pena. Y lo que más te enoja es que cuando le llamas al cliente a contarle lo complicado que resulta entregarle mañana a las 9:00 el trabajo, recibas como respuesta "no sea maliiiito, ayúdeme que el trabajo es para presentar mañana a primera hora, es de mi hijo pero se ha olvidado de hacerlo el condenado".
Y llegadas las 21:00, sin una recepcionista que se fue puntualmente a las 18:00 sin acolitar a arreglar en algo la tragedia horaria que ayudó a ocasionar, te llaman para preguntar si piensas llegar a dormir a casa. Y con una voz somnolienta, cansada, y que trata de demostrar que estás feliz aunque estés comido cemento por dentro, contestas que en media hora. Cuando terminaste, te diste cuenta que son las 22:30 y que no vas a poder tomar el autobús ni queriendo porque la línea que pasa por tu casa circula sólo hasta las 22:00. Y con esa cara de cansancio, pocos amigos, te ves en la obligación de salir a la calle y llamar un taxi.
Y lo peor de todo es que, aunque por fuera dices "me lleva la chingada" o "mañana le pongo multa", por dentro estás satisfecho, porque aunque te guste o no, hiciste tu trabajo, y lo hiciste bien. Y mientras vas a casa, esbozas una sonrisa al saber que mañana, las cosas serán iguales.
Me pasa exactamente lo mismo, solo que yo penosamente, no tengo asistente, entonces no tengo con quién pegarme.
ResponderEliminar