miércoles, 30 de marzo de 2011

Y EL PEATÓN, ¿QUÉ?


Escenas como éstas, se viven a diario en las urbes, grandes y pequeñas, de este terruño llamado Ecuador. Y lo peor es que no hay nadie que haga nada.

El día de hoy (30 de marzo), twitteaba con Johanna Cañizares, reportera de Teleamazonas, sobre este problema en el tránsito de la ciudad. Posteó esta imagen que ha provocado algo más que indignación en la gente.

Ciertos dueños de automotores, se creen los dueños de las aceras que normalmente sirven para que el mortal común y corriente, que no tuvo la suerte de ser dueño de un auto, o que tenga que salir al apuro a la tienda de al frente, o a almorzar, se movilice en su cotidianidad por la ciudad. Personalmente me ha tocado escenas como ésas, donde hay un carrazo en la acera y a uno le toca cuidarse para que el bus o el taxi no le pasen arrollando en la calle, o insultándole, en el menor de los casos posibles.

Ah, y acá viene la segunda parte de la trama: Uno intenta razonar con los dueños de los autos, diciéndoles que saquen el carro de la acera. ¿Y qué recibe uno a cambio? Conociendo a la belleza y cultura de nuestra gente, sí, una gruesa insultada, coadyuvada por la férrea convicción y argumento de que "están en su casa, y hacen lo que les dá la gana".

Y luego, claro está, la tercera parte y conclusión: El policía de tránsito que quiere multarte por caminar en la calle y no en la acera. OJO: No intentes razonar con ellos, ya que al parecer el peatón es sólo una especie de caja chica, sobre todo en las temporadas de fiestas.

Después de detallar la obra, pregúntome yo: Y el peatón, ¿Qué? ¿Acaso este pobre mortal que tuvo la mala suerte de pasar a la hora equivocada y al momento inoportuno es el causante de que al potentado le valgan pistola las leyes de tránsito? ¿Y qué hace la policía por solucionar el inconveniente? Nada. Les es más sano multar al peatón, que sancionar al potentado. Sobre todo cuando el auto mal estacionado es de lujo.

Señores que se apoderan de las aceras para parquear sus autos, sepan una cosa. Los peatones también tenemos derechos. Quizá no tengamos una Ford, una Chevrolet, un camión, pero los perjudicados somos nosotros. Y nadie hará algo al respecto.

martes, 1 de marzo de 2011

El poder de una canción

Despertar. Ponerse los audífonos. Play. Hacer ejercio. Pause. Ducharte. Play. Desayunar. Pause, vas a conducir. Play mientras conduces o vas en el transporte, porque no soportas esa cancioncita de la radio. Llegas a tu oficina, y la primer aplicación que abres es iTunes, RealPlayer o WindowsMedia... ¿Te suena familiar esa rutina? probablemente sea la tuya.

¿Quién de ustedes, amigos y followers, no se ha animado o se ha deprimido escuchando una canción? El que me diga que no, miente. El poder de la música sobre la mente humana es algo que siempre ha fascinado a los científicos, y al mortal común que se deja persuadir por la tonadita de cierta canción o comercial.

La música y, por tanto, los sonidos, tienen un enorme poder sobre las personas. Hay músicas relajantes -no entraré en los estilos porque hay muchos-, un solo ejemplo son los sonidos naturales, las que sean se han ido utilizando para fines concretos siempre con el ánimo de condicionar la mente humana a diferentes estados... alegría, relajación, excitación incluso -ahora entiendo la insistencia de las mujeres en poner a Luis Miguel en la rola en el rato del rato-.

Pero el enorme poder de la música, como todo, tiene su lado oscuro, nada como canciones de amor tristes para deprimir a una persona. He comprobado lo lamentable que es que las personas, sobre todo las que han roto recientemente una relación, se apegan "automáticamente" a toda aquella melodía o canción que trate de lo mismo, de rupturas, llantos y lágrimas, de despedidas y de mensajes como "qué voy a hacer sin ti", etc,etc. Esto provoca una acentuación gravísima del estado depresivo de la persona afectada, en muchos casos la música, una simple canción ha sido el detonante de un suicidio.

Claro, hay también la contraparte, aquellas canciones que te ponen, alegre, molestoso, con ganas de fastidiar al mundo, hasta eufórico y con una actitud de tener toda la energía del mundo. De esos conozco un buen puñado por ahí.

La música es mensajera de alegrías, o de penas, de esperanzas o de tristezas, quien la escucha será quien tenga el poder de seleccionar lo que desea escuchar, lo importante es "lo que dejamos entrar en nuestra mente".

Sobre la falsa humanidad y el derecho de los animales

Esta foto probablemente sea la más vista por el mundo en probablemente un par de horas -seguramente pasa mientras escribo-, y el jugador panameño involucrado, tendrá su minuto de fama, no de la mejor manera pero fama al fin y al cabo.

La manera como ambos bandos -pro derechos de animales y el resto del mundo- se enfrentan en las redes sociales, me ha puesto a pensar en que algunos de los argumentos de ambas partes son válidos.

Los 'amigos verdes' -que en muchos casos comen carne-, manifiestan que la legislación colombiana -y la ecuatoriana, ya que estamos- debería incorporar artículos que criminalicen el maltrato animal, para que casos como aquél no se repitan. Personalmente, creo que esos señores ven mucho Animal Planet, especialmente a aquellos policías de Philadephia que rescatan animalitos maltratados y llevan a los dueños o artífices del maltrato ante la justicia ordinaria. No digo que la idea sea mala, porque los animalitos también sufren, sienten, y están al tanto de la diferencia entre una caricia y una patada. Pero vayamos un poco más allá de donde nos apunta la luz.

Una legislación en contra del abuso animal, no depende de sólo la buena voluntad de todos aquellos quienes nos ponemos sentimentales cuando vemos a un animalito herido, abandonado o maltratado. Lamentablemente depende de quienes son los que abusan de sus mascotas. Y en todo caso, la aprobación y expedición de una 'Ley contra el Maltrato Animal' no garantiza que el abuso se termine. Sad but True. En la psique humano, el maltrato al inferior está tan arraigado como una pulga al perro.

Ahora, vámonos al otro lado de la verja, al barrio de los que creen que hay que maltratar al más débil para sentirse machoman. Aquellos que piensan que fue 'sólo un pájaro'. Déjame decirte que tu punto de vista es miope y medieval. Un pájaro también tiene derecho a ser tratado bien.

Pero hay un punto -sólo uno- que comparto de ellos. Es cierto, se maltrató al animal, la gente se preocupa. ¿Y los toros? ¿Y los gallos? ¿Y las peleas callejeras de perros? ¿Dónde quedan sus derechos? Creo que al menos en Ecuador, la gente se ha preocupado más por la muerte de la pobre lechuza que por los 6 toros que mueren a diario en cada feria Jesús del Gran Poder, para divertir a la culta y noble gente de Quito, más que por todos los 20, 30 gallos que mueren desangrados, con los cráneos destrozados, despedazados en una infame pelea de gallos que se dice 'símbolo cultural' del pueblo montubio. O esos pobres perros de raza pittbull o rottweiler que son obligados a pelear hasta la muerte por hijos de gente encumbrada, en muchos casos, miembros 'más liberales' de los defensores animales.

Aquellos animales anónimos también tienen su derecho a la vida. No dejemos que una lechuza opaque a aquellos que no pudieron aparecer en una cámara para que se proteste por sus muertes. Dejémonos de tener una falsa humanidad.

Hasta que el cuerpo aguante

Una canción muy especial del grupo de Heavy Metal español Mägo de Oz... Quizá muchos de ustedes se sientan muy identificados a esta canción tanto como yo.

Hasta que el cuerpo aguante

Puedes arrancarme el corazón del pecho
y convertir en murmullo tenue mi voz,
reducir toda una vida sólo a un renglón.

Puedes sobre mí dar opinión sesgada,
criticar mi oficio ¡que no es porvenir!,
que alimento la hoguera de la imaginación.

Puede que la lluvia caiga sobre el cielo,
que el mar, confundido, vaya a un río a morir,
que en la noche cante el gallo a la mañana, que con
las ánimas se fue a divertir.

Vivo con la pasión a flor de piel,
entre estrofas encontraras mi hogar,
ella espera a que regrese
y mientras yo guardo sus besos y su voz
en mi corazón.

Busco en el camino todas las respuestas
y me he dado cuenta que están en mi,
comunicador de sueños quiero ser...

Músico soy, músico seré,
conductor de sensaciones a tu piel,
fabrico recuerdos que atas con nostalgia a mi canción.

Jamás podré dejarla,
mi vida es una canción,
soy escultor del alma,
soy músico y amo en clave de sol

Hasta que aguante mi voz.

Estamos locos de atar,
somos trovadores que en tu ciudad
damos pinceladas de color
a tu gris realidad.

Somos mitad caballeros,
mitad bohemios y embusteros,
no somos lo que un padre quiere
para su hijita bebé.

Hasta que el cuerpo aguante,
hasta que quiera mi voz,
hasta que el cuerpo aguante
seguiré viviendo tal como soy.