Esta foto probablemente sea la más vista por el mundo en probablemente un par de horas -seguramente pasa mientras escribo-, y el jugador panameño involucrado, tendrá su minuto de fama, no de la mejor manera pero fama al fin y al cabo.La manera como ambos bandos -pro derechos de animales y el resto del mundo- se enfrentan en las redes sociales, me ha puesto a pensar en que algunos de los argumentos de ambas partes son válidos.
Los 'amigos verdes' -que en muchos casos comen carne-, manifiestan que la legislación colombiana -y la ecuatoriana, ya que estamos- debería incorporar artículos que criminalicen el maltrato animal, para que casos como aquél no se repitan. Personalmente, creo que esos señores ven mucho Animal Planet, especialmente a aquellos policías de Philadephia que rescatan animalitos maltratados y llevan a los dueños o artífices del maltrato ante la justicia ordinaria. No digo que la idea sea mala, porque los animalitos también sufren, sienten, y están al tanto de la diferencia entre una caricia y una patada. Pero vayamos un poco más allá de donde nos apunta la luz.
Una legislación en contra del abuso animal, no depende de sólo la buena voluntad de todos aquellos quienes nos ponemos sentimentales cuando vemos a un animalito herido, abandonado o maltratado. Lamentablemente depende de quienes son los que abusan de sus mascotas. Y en todo caso, la aprobación y expedición de una 'Ley contra el Maltrato Animal' no garantiza que el abuso se termine. Sad but True. En la psique humano, el maltrato al inferior está tan arraigado como una pulga al perro.
Ahora, vámonos al otro lado de la verja, al barrio de los que creen que hay que maltratar al más débil para sentirse machoman. Aquellos que piensan que fue 'sólo un pájaro'. Déjame decirte que tu punto de vista es miope y medieval. Un pájaro también tiene derecho a ser tratado bien.
Pero hay un punto -sólo uno- que comparto de ellos. Es cierto, se maltrató al animal, la gente se preocupa. ¿Y los toros? ¿Y los gallos? ¿Y las peleas callejeras de perros? ¿Dónde quedan sus derechos? Creo que al menos en Ecuador, la gente se ha preocupado más por la muerte de la pobre lechuza que por los 6 toros que mueren a diario en cada feria Jesús del Gran Poder, para divertir a la culta y noble gente de Quito, más que por todos los 20, 30 gallos que mueren desangrados, con los cráneos destrozados, despedazados en una infame pelea de gallos que se dice 'símbolo cultural' del pueblo montubio. O esos pobres perros de raza pittbull o rottweiler que son obligados a pelear hasta la muerte por hijos de gente encumbrada, en muchos casos, miembros 'más liberales' de los defensores animales.
Aquellos animales anónimos también tienen su derecho a la vida. No dejemos que una lechuza opaque a aquellos que no pudieron aparecer en una cámara para que se proteste por sus muertes. Dejémonos de tener una falsa humanidad.


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